¿Cuándo es seguro empezar a hacer ejercicio tras una fractura?
Guía basada en evidencia sobre cuándo y cómo retomar el ejercicio después de una fractura en personas mayores. Tiempos, señales de alerta y qué tipo de actividad es segura en cada fase.
Una fractura en una persona mayor no es solo una lesión ósea. Es un evento que interrumpe la actividad física, acelera la pérdida muscular, activa el miedo a moverse y, si no se maneja bien, puede iniciar una espiral de dependencia que la lesión inicial no justifica.
La pregunta que más repiten las familias en estos casos es siempre la misma: ¿cuándo podemos empezar a hacer ejercicio? ¿Es seguro? ¿No se puede volver a romper?
La respuesta no es única — depende del tipo de fractura, del tratamiento y del estado funcional previo. Pero hay principios claros que aplican en la mayoría de los casos.
Por qué el reposo prolongado es el mayor riesgo
Cuando ocurre una fractura, el instinto protector de la familia y a veces del propio sistema sanitario es recomendar reposo. "Que no se mueva", "que descanse", "que espere a estar bien del todo".
El problema es que en personas mayores, el reposo tiene un coste biológico muy alto y muy rápido. Dos semanas de inactividad en cama pueden producir la misma pérdida de masa muscular que un año de envejecimiento normal [1]. El deterioro del equilibrio y la propiocepción también es rápido.
Cuando la persona finalmente intenta retomar la actividad — semanas o meses después — lo hace con una base funcional significativamente peor que la que tenía antes de la fractura. El resultado es un riesgo de nueva caída más alto, no más bajo.
El objetivo no es inmovilizar hasta la consolidación total. Es mantener el mayor nivel de actividad posible dentro de los límites que la lesión impone, y progresar de forma controlada hacia la recuperación funcional.
Tipos de fractura más frecuentes en mayores y sus tiempos orientativos
Fractura de cadera (cuello femoral o trocantérica). Es la más grave en términos funcionales. El tratamiento suele ser quirúrgico y el alta hospitalaria ocurre en pocos días. La fisioterapia empieza en el hospital. La readaptación funcional con entrenador — fuerza, marcha, equilibrio — puede empezar típicamente a partir de la semana 6-8, siempre con autorización médica y en coordinación con el fisioterapeuta.
Fractura de muñeca (radio distal). Frecuente por caídas con apoyo de manos. La inmovilización dura entre 4 y 6 semanas. El ejercicio de tren inferior — sentarse y levantarse, marcha, equilibrio — puede mantenerse casi desde el primer día si no hay otras complicaciones. La fisioterapia de muñeca empieza al retirar la escayola.
Fractura vertebral por compresión. Muy frecuente en personas con osteoporosis. Puede ocurrir de forma casi asintomática o con dolor agudo. El tratamiento habitual es conservador (corsé o reposo relativo). El ejercicio de bajo impacto y los ejercicios de musculatura extensora de tronco están indicados precozmente en muchos casos, siempre con prescripción médica.
Fractura de tobillo. Dependiendo de la complejidad, puede tratarse con inmovilización o con cirugía. El trabajo de miembros superiores y el ejercicio en sedestación son posibles durante la inmovilización. La carga progresiva empieza cuando el médico autoriza.
Estos son tiempos orientativos. Cada caso tiene sus particularidades y la autorización médica es siempre el punto de partida, no opcional.
Qué puede hacerse en cada fase
Durante la inmovilización (si la hay):
Trabajo de las partes del cuerpo no afectadas. Si la fractura es en muñeca, se puede trabajar tren inferior. Si es en tobillo, se puede trabajar tren superior y equilibrio sentado. Los ejercicios respiratorios y las contracciones isométricas del segmento inmovilizado — si el médico lo autoriza — ayudan a preservar músculo y circulación.
En las primeras semanas post-inmovilización:
La articulación que estuvo inmovilizada necesita trabajo de movilidad progresiva. La musculatura circundante está atrofiada y necesita estimulación de fuerza de baja intensidad. Los ejercicios de equilibrio en carga progresiva empiezan con apoyo total y van reduciendo la base de sustentación.
A partir de la semana 8-12 (según tipo de fractura):
Es cuando el trabajo funcional real puede comenzar. Fuerza de tren inferior con carga progresiva, equilibrio estático y dinámico, reeducación de la marcha, trabajo de los gestos de la vida cotidiana en el entorno doméstico real.
Señales de que algo no va bien
Durante el proceso de recuperación, hay señales que requieren consulta médica inmediata — no esperar a la siguiente cita programada:
- Dolor agudo o creciente en la zona de fractura durante o después del ejercicio.
- Inflamación, enrojecimiento o calor local en la zona operada.
- Sensación de inestabilidad o "clic" articular que no existía antes.
- Fiebre inexplicada en las primeras semanas post-cirugía.
- Dificultad de apoyo que empeora en lugar de mejorar.
El ejercicio bien pautado no produce estos síntomas. Si aparecen, hay que parar y consultar.
El papel del entrenador especializado en esta fase
El fisioterapeuta trabaja la fase aguda y la recuperación articular básica. El entrenador especializado en readaptación funcional entra después: cuando la articulación ya puede trabajarse en carga, cuando la fase de dolor agudo ha pasado, y el objetivo ya es recuperar la funcionalidad para la vida real — no solo el rango articular.
Esa distinción importa porque los objetivos son distintos. El fisioterapeuta recupera la estructura. El entrenador recupera la capacidad de usar esa estructura en la vida cotidiana: subir escaleras, levantarse del suelo si hace falta, salir a la calle con confianza.
En ANTEA Salud trabajamos en coordinación con el médico y el fisioterapeuta cuando el proceso lo requiere. Si tu familiar está en proceso de recuperación tras una fractura y no sabes en qué punto es adecuado empezar, la valoración gratuita está disponible para resolverlo.
Referencias
- Kortebein P, Ferrando A, Lombeida J, et al. Effect of 10 days of bed rest on skeletal muscle in healthy older adults. JAMA. 2007;297(16):1772-1774.
- Handoll HH, Sherrington C, Mak JC. Interventions for improving mobility after hip fracture surgery in adults. Cochrane Database Syst Rev. 2011;(3):CD001704.
- Lau EM, Cooper C. The epidemiology of osteoporosis. Clin Orthop Relat Res. 1996;(323):65-74.
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