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Recuperación tras operación de cadera: qué puede hacer el ejercicio (y qué no)

Guía completa sobre el papel del ejercicio en la recuperación tras una operación de cadera en personas mayores. Fases, ejercicios recomendados y cuándo pedir ayuda profesional.

27 de mayo de 2026·Fernando Royano · CCAFYD · 14 años

La operación de cadera — ya sea una prótesis total, una hemiartroplastia o la fijación de una fractura — es una de las intervenciones más frecuentes en personas mayores. En España se realizan más de 40.000 cirugías de cadera al año en mayores de 65 años [1].

El resultado de la cirugía depende en buena parte del proceso de recuperación. Y el ejercicio supervisado, bien pautado y empezado en el momento adecuado, es uno de los factores que más influyen en esa recuperación — tanto en velocidad como en calidad final.

Este artículo explica qué puede hacer el ejercicio en cada fase, qué no puede hacer y cuándo es el momento de pedir ayuda a un profesional especializado.

Qué esperar en las primeras semanas

Las primeras 6-8 semanas post-cirugía son la fase aguda. El alta hospitalaria suele llegar en 3-5 días, pero la recuperación real empieza en casa, y es ahí donde la mayoría de las familias se sienten solas y sin información clara.

En esta fase, el trabajo es del fisioterapeuta y del equipo médico. El objetivo es la cicatrización de los tejidos, la gestión del dolor y la recuperación básica de movilidad — levantarse de la cama, caminar con andador, subir y bajar del inodoro sin riesgo de luxación.

Lo que sí puede hacerse en esta fase desde casa, con orientación: ejercicios respiratorios, movilización activa de tobillo y pie (para prevenir trombosis), y contracciones isométricas suaves de glúteo y cuádriceps si el médico lo autoriza.

Lo que no se debe hacer sin prescripción: ejercicio de carga sobre la cadera operada, flexión de cadera más allá de los grados que indique el cirujano, rotaciones del tronco, ni ejercicios de equilibrio en bipedestación sin supervisión.

La fase que más se descuida: de la semana 8 a la semana 24

Después de las primeras 6-8 semanas, la persona ya camina con bastón o sin apoyo, el dolor ha disminuido, y tanto la familia como el propio paciente consideran que "ya está bien". Las visitas al fisioterapeuta se espacian o terminan.

Este es el error más común y más costoso del proceso de recuperación.

En este período, la cadera mecánicamente está consolidada, pero la musculatura que la rodea — glúteo medio, glúteo mayor, psoas, cuádriceps — sigue debilitada de forma significativa respecto al nivel pre-operatorio. Esa debilidad muscular produce cojera persistente, asimetrías de marcha que sobrecargan la rodilla y la espalda, y un riesgo de caída muy superior al normal [2].

Aquí es donde entra el trabajo del entrenador especializado en readaptación funcional: una vez que la fase aguda ha terminado y el fisioterapeuta ha dado el alta, el objetivo ya no es recuperar la movilidad articular básica — ese trabajo está hecho — sino recuperar la fuerza, el equilibrio y la capacidad funcional para la vida real.

Qué puede hacer el ejercicio en esta fase

El trabajo en la fase de readaptación funcional tiene objetivos concretos y medibles:

Recuperar la fuerza del glúteo medio. Es el músculo más afectado por la cirugía y el que más tarda en recuperarse. Su debilidad es la causa principal de la cojera que muchas personas mantienen meses después de la operación. Los ejercicios de abducción de cadera, las elevaciones laterales de pierna y el trabajo en apoyo unipodal progresivo son los más efectivos [3].

Recuperar la simetría de marcha. La persona ha pasado semanas compensando el peso hacia el lado sano. Esas compensaciones crean patrones de movimiento que hay que reeducar activamente. Sin trabajo específico, pueden cronificarse y provocar dolor en rodilla, cadera contralateral y zona lumbar meses después.

Recuperar la confianza funcional. El miedo a forzar la prótesis, a caerse, a "romper lo que han hecho" es muy frecuente. El trabajo progresivo — con supervisión, con evidencia de mejora, con objetivos claros — es lo que reduce ese miedo de forma real. No las palabras de tranquilidad.

Prevenir la siguiente caída. La persona que ha tenido una fractura de cadera tiene un riesgo significativamente más alto de sufrir una segunda. Un programa de ejercicio multicomponente en esta fase reduce ese riesgo de forma sustancial [4].

Qué no puede hacer el ejercicio

Es importante ser honesto sobre los límites.

El ejercicio no puede acelerar la consolidación ósea ni la cicatrización de tejidos — ese proceso tiene su tiempo y depende de factores biológicos. No puede sustituir la fisioterapia en la fase aguda ni la supervisión médica durante todo el proceso. No puede compensar una prótesis mal implantada o una complicación quirúrgica.

Y no puede hacerse de cualquier manera. El ejercicio sin supervisión en este contexto tiene riesgos reales: sobrecarga articular, compensaciones que agravan asimetrías, luxación por posiciones contraindicadas. La dosis y la progresión importan tanto como el ejercicio en sí.

Coordinación entre profesionales: cómo debe funcionar

La recuperación óptima post-cadera implica al menos tres tipos de profesionales trabajando en fases complementarias:

El cirujano ortopédico supervisa la consolidación, autoriza los avances de carga y resuelve cualquier complicación. El fisioterapeuta trabaja la movilidad articular, el control del dolor y la recuperación funcional básica en la fase aguda. El entrenador especializado en readaptación funcional toma el relevo para recuperar la fuerza, la marcha y la capacidad para la vida real una vez que la fase aguda ha terminado.

En ANTEA Salud trabajamos en coordinación con el médico y el fisioterapeuta cuando es necesario. No somos una alternativa al sistema médico: somos el paso siguiente que la mayoría de personas mayores necesitan y que el sistema público raramente puede ofrecer.

Señales de que la recuperación no está yendo bien

Más allá del dolor agudo — que debe consultarse siempre con el médico — hay señales funcionales que indican que la recuperación post-operatoria necesita refuerzo:

  • Cojera visible más de 8 semanas después de la cirugía.
  • Dificultad para subir escaleras o levantarse de una silla sin apoyo de manos a los 3 meses.
  • Miedo persistente a caminar sin apoyo o en exteriores.
  • Dolor en rodilla, cadera contralateral o zona lumbar que no existía antes de la cirugía.
  • Reducción significativa de la actividad respecto al nivel pre-operatorio a los 6 meses.

Si reconoces alguna de estas señales en tu familiar, es el momento de pedir una valoración funcional. El tiempo que pasa entre el alta hospitalaria y el inicio de un programa de readaptación bien estructurado tiene un impacto directo en el resultado final.

La primera valoración en ANTEA Salud es gratuita. Evaluamos el nivel funcional actual, revisamos el historial de la cirugía y diseñamos un programa de readaptación a domicilio adaptado al ritmo y las limitaciones de cada persona.

Referencias

  1. Instituto Nacional de Estadística. Estadística de establecimientos sanitarios con régimen de internamiento. Madrid: INE; 2022.
  2. Magaziner J, Hawkes W, Hebel JR, et al. Recovery from hip fracture in eight areas of function. J Gerontol A Biol Sci Med Sci. 2000;55(9):M498-507.
  3. Suetta C, Magnusson SP, Rosted A, et al. Resistance training in the early post-operative phase reduces hospitalization and leads to muscle hypertrophy in elderly hip surgery patients. Scand J Med Sci Sports. 2004;14(6):320-324.
  4. Sherrington C, Fairhall NJ, Wallbank GK, et al. Exercise for preventing falls in older people living in the community. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2019;(1):CD012424.
  5. Minns Lowe CJ, Barker KL, Dewey M, Sackley CM. Effectiveness of physiotherapy exercise after knee arthroplasty for osteoarthritis: systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. BMJ. 2007;335(7624):812.

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